Un día para recordar

“Nunca olvidaré una noche en la que me despertaron los gemidos de un prisionero amigo, que se agitaba en sueños, obviamente víctima de una horrible pesadilla. Dado que desde siempre me he sentido especialmente dolorido por las personas que padecen pesadillas angustiosas, quise despertar al pobre hombre. Y de pronto retiré la mano que estaba a punto de sacudirle, asustado de lo que iba a hacer. Comprendí en seguida de una forma vivida, que ningún sueño, por horrible que fuera, podía ser tan malo como la realidad del campo que nos rodeaba y a la que estaba a punto de devolverle.”

De “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl

Verano de 2001

Acababa de llegar a Auschwitz-Birkenau. Bajo nuestros pies la hierba del mayor campo de exterminio del nazismo. Hierba… en Auschwitz. Cuentan las historias que antaño, en el campo, no crecía la hierba. Tales eran las condiciones alimentarias de los presos, que la hierba del suelo se les antojaba una fuente de alimento incomparable. Ni una brizna de hierba crecía en el suelo de Auschwitz.

Aunque era verano, el frío de Polonia no dejaba de notarse. No pude evitar pensar en como sería vivir cubierta por una sola manga del pijama de recluso en pleno invierno. En un lugar en el que la grasa corporal era un lujo reservado a los soldados de las SS.

Sin embargo, lo peor estaba por llegar. La visita a las letrinas fue espantosa. No resultaba difícil explicarse que enfermedades como el tifus se cobrasen la vida de miles de reclusos. Además de la escasa, casi inexistente alimentación, las condiciones sanitarias dejaban muchísimo que desear. Ana Frank, por ejemplo, era el caso que venía a mi mente.

A ambos lados del barracón se levantaban impresionantes columnas de literas de paja, compartidas por varios reclusos. Los mayores conflictos del campo se generaban por intentar ocupar la litera más alta desde la cual no te caerían las defecaciones de otros reclusos encima, en medio de la noche.

A pesar de ello, a los que no encontraban la muerte trabajando, les esperaba en forma de cámaras de gas o “ducha de bienvenida”. Los no aptos para los trabajos forzados eran engañados y dirigidos a las cámaras. Tal y como cuenta la historia, los soldados nazis llegaban a enloquecer después de disparar a gran cantidad de personas y enterrarlas en fosas comunes. Por ello se vieron obligados a crear las cámaras de gas, sistema de exterminio que permitía mantener la cordura a los soldados ejecutores.

Invierno de 2008

Cientos de historias similares rodean mi visita al sitio más terrible que haya visto jamás. Han pasado 63 años desde que el Ejército Rojo liberase el campo. Y hoy recuerdo como pasaba las noches en vela incapaz de conciliar el sueño, después de haber visto las huellas de lo que pasó.

Hoy, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, yo recuerdo a todos los que sufrieron la barbarie nazi. Hoy, creo que es la más importante “memoria histórica” del siglo pasado. Hoy mi voz se une a la de Schwan, Elentir, Hartos de ZPorky y miles de personas más que piden que no se olvide.

9 comentarios to “Un día para recordar”

  1. Elentir Says:

    Muchas gracias por tu artículo, Patito. Me ha dejado helado.

    Un abrazo.

  2. elentir.info :: Contando Estrelas » Porque yo no les olvido Says:

    […] Un día para recordar « El mundo y demás según Patitofeo Domingo 27 de Xaneiro de 2008 | 18:24 […]

  3. Schwan Says:

    Realmente, aquélla visita fue una experiencia inolvidable. Por eso, siempre he sido de la opinión que habría de ser una visita obligada.

    No debemos, no podemos olvidar. Nunca. Por todos ellos. Y por nosotros mismos, para no repetirlo.

  4. alex- Says:

    Elentir:A mí tambie´n me ha dejado helado .Otro abrazo Patito.

  5. Antecedente Says:

    No he estado en Auschwitz; pero sí en Dachau, cerquita de Munich, y he sentido el mismo escalofrío serpenteando la espalda cuando lo visité. Duelen los párpados, duele la garganta, duele el alma al pensar hasta dónde pueden llegar los hombres cuando se institucionaliza el odio.

    Me uno al homenaje.

  6. Schwan Says:

    #Antecedente, también Patito y yo estuvimos en Dachau, pero te aseguro que no tiene nada que ver con Auschwitz.

    Dachau se concibió cómo un campo de detención o de concentración (habrás visto la exposición que hay en el interior con fotos acerca de cómo llegaban los primeros realojados, que iban como si fuera un día de campo…)

    Auschwitz fué concebido desde el principio como un campo de exterminio masivo. Te aseguro que por las vías del tren que se conservan en Birkenau sólo llegaban pobres despojos humanos. Muchos de ellos con la carne hecha jirones al desprenderse del metal del vagón dónde se había quedado congelada en las horas de viaje. Es inenarrable, te lo aseguro.

  7. El Cerrajero Says:

    Terrible y lo peor es que está lejos de ser irrepetible.

  8. eos Says:

    Terrible en efecto esperemos que nunca se olvide para que nunca se repita.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: