Y el sol brillaba alto en el cielo…

… y yo te miré, y tú me miraste. Y ninguno dijo nada. Aprendí a quererte tan rápidamente que fué como si siempre hubiera sabido que ibas a ser tú. Me dijeron que te irías, dijeron que conocerías a alguien. Y no lo creí. Y la verdad me despertó como un rayo enciende el cielo en la noche. Ahora solo estábamos tú y yo, y cien excusas que tu no querías pronunciar y que yo no quería oir.

Cuando leas estas palabras sabrás que son para tí. Y también sabras que es tarde para intentar que lo nuestro funcione. Porque existen sueños que están destinados a no cumplirse nunca. Porque son sueños que sólo sirven para que te despiertes por la mañana con una sonrisa. Con la sonrisa de lo que pudo haber sido pero no fué.

Sólo escribo esto para que sepas que en aquel momento que compartimos debí decir algo. Casi estoy segura de que si te hubiera dicho que te quería me habrías contestado con las mismas palabras. Pero callé. Y pasaron los segundos, los minutos, las horas, los años… y ahora hablo pero sé que ya no estás para escucharme.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: