Desde mi más temprana infancia he sentido auténtica fascinación por la civilización egipcia. Desde su mitología hasta sus grandes personajes, pasando, como no, por su arquitectura. Pero toda esa admiración quedó en nada comparado con lo que sentí al pisar, por fin, tierras faraónicas. Un viaje de ensueño: Egipto.
Pero, con todo, los faraones eran de carne y hueso. A los dioses del Nilo les molaba la nicotina y la cocaína. Y es que parece ser que las momias lo conservan todo: lo bueno y lo malo. Pero… ¿cómo es posible? ¡Si el tabaco se originó en Sudamérica!

Como es natural, este descubrimiento trae a los científicos por la calle de la armargura. Teorías hay para todos los gustos. Dado que existen otras especies de tabaco en Australia y las Islas del Pacífico. Podrían haber existido otras variedades en África que hubieran desaparecido. Quizás algún tipo de relación mercantil transcontinental en tiempos anteriores a Colón. Y cómo no, la omnipresente teoría de la abducción alienígena.
De cualquier forma, todo un misterio llegado diréctamente desde el Antiguo Egipto.
Dejo el enlace al documento completo: aquí.









