Desde hace ya varios días vengo recibiendo mails incitando a todo aquel que se considere católico a no ir al cine a ver “La Brújula Dorada”. Según decían estos numerosos especialistas en el reenvío de mails que escriben otros, la película ataca frontalmente a la Iglesia. Todos los mails que he recibido tenían algo en común: ni uno solo de sus remitentes había ido al cine a verla. ¿Cómo puede alguien hacer una crítica de algo que ni siquiera ha visto? Esperemos que, aunque sea, el remitente primigenio de la cadena haya visto la película.
En cualquier caso, ayer me planté en el cine hasta que entramos a ver “La Brújula Dorada”. ¿Mi opinión? Me pareció una muy buena película, con una historia interesante y un reparto de primera. Respecto a la polémica religiosa, decir que me parece absolutamente fuera de lugar.

Sí, tenemos una especie de institución que domina un planeta ficticio, el Magisterio. Ejerce su poder a base de dogmas que todo el mundo ha de creer. Impide toda investigación que se aleje de la doctrina y persigue a los individuos que considera peligrosos. En definitiva, se carga la libertad. Pero hay que aclarar que en ningún momento se hace alusión directa a la Iglesia, menos a la católica. Parece que la sede central del Magisterio recuerda ligeramente a la arquitectura ortodoxa. Pero no se han ofendido los ortodoxos, han sido los católicos.
¿Por qué se ofenden algunos católicos? ¿Acaso cualquier cosa que imponga dogmas y prive de libertad tiene que ser católica? ¿Tan baja opinión tienen ciertos católicos de la Iglesia? También podríamos decir que alude al islam, donde, literalmente se mata a quien desobedece la doctrina. O a cualquier religión en exceso autoritaria.
En mi opinión quien califica a esta película de anticatólica sólo tiene dos razones para hacerlo: O no ha visto la película y se dedica a repetir opiniones de otros; o considera a la Iglesia como el Magisterio, y cree que es un organismo dictatorial, en cuyo caso le sugeriría que me propusiese una religión que, actualmente, defienda la libertad del individuo más que la cristiana en general.
Creo que nadie se habría imaginado que la película podía referirse a los católicos en algún momento si no fuese por la avalancha de críticas desde la ignorancia. Mi consejo: ver la película y después opinar.
Por cierto, Nicole Kidman sigue increíble, como siempre, con un vestuario de ensueño y nuestro querido Daniel Craig podría salir un poquito más, que apenas nos saluda al principio de la película y ya está.
Mi puntuación para la película: un 7,5 sobre 10.









