Mi tía de Melilla era soltera, igual que yo. Lo que a mi me venía de perlas, porque así tenía tiempo para pasarse por Granada y salir de compras o dar una vuelta, era la tía perfecta. Pero como suele pasar con las solteras guapas, simpáticas e inteligentes, fue a caer en las redes del matrimonio.

Total, que como yo la quiero un montón, pues me involucré en la organización de la boda. Porque, seamos realistas, a estas alturas de mi vida, igual no me caso nunca, igual me caso una vez, o lo mismo, apurando, me da tiempo a casarme tres o cuatro veces. Vamos, lo que es la incertidumbre absoluta. Así que me dediqué a que mi tía y su novio tuviesen el día perfecto.
Me correspondía el papel de chófer del novio. Pero tenía el problema de que no sabía como se llegaba a Santa Ana en coche (porque siguiendo la moda granadina habían cambiado el sentido de doscientas calles), que identificaciones había que llevar para pasar… etc. Entonces el chofer de la novia propone:
- No importa, -atención a la brillante solución- yo conduzco delante y tú ya me sigues.
- Pero… ¿cómo va a ir la novia delante del novio?
- Bueno… -se excusa- es que no me he casado suficientes veces…
En fín, que como puede verse, a medio día de la boda la organización iba viento en popa. El siguiente tema a discutir se presentó a los pocos segundos:
- En Santa Ana y con el frío que está haciendo te vas a quedas helada -dirigiéndose a la novia.
- Eso lo que tienes que hacer es tomarte una copa de coñac antes de subir.
- Perfecto, como no va a besar a nadie, que vaya cantando a coñac.
- Bueno, que se tome un poco de tocino encima.
- ¿Tocino? Estupendo: con los nervios, el coñac y el tocino encima está vomitando antes de llegar al altar.
Por suerte, la novia se negó a seguir ninguna de las perlas de sabiduría familiar. Por lo que la boda salió a pedir de boca. ¿Mi papel? Transporte de la madrina y el novio, lectura del salmo responsorial, firma como testigo, vigilancia de la cola del traje de la novia y… ¡su ramo de flores fue mío!
Cuando abandoné el hotel Nazaríes sólo quedaban seis invitados más. Puedo concluir que mi aprovechamiento de la boda convergió al límite.
Por cierto, felicidades a tí también alex-, que precediste por unos días a mi tía en la aventura matrimonial.










Noviembre 22, 2007 a las 2:57 pm
Con que cogiste el ramo ehhhh
Pues no se te olvide invitar!!!!!!
Por cierto, el/la de los consejitos es un/a mákina. Sinceramente no se mu bien que tiene que ver el “tocino” con la velocidad, pero weno…. xD
Besos!
Noviembre 22, 2007 a las 3:52 pm
No, si el objetivo del tocino era que la novia no fuese oliendo a coñac…
Noviembre 22, 2007 a las 4:30 pm
Halaaaaaa… Patito se llevó el ramo de flores… Ya verás, vas a tener pretendientes haciendo cola en el blog.
Noviembre 22, 2007 a las 4:30 pm
¿y cuando has dicho que te casas tú?
Noviembre 22, 2007 a las 4:53 pm
Jajaja claro por esa regla de tres, tras la copa de coñac, una cebolla, para evitar oler a coñac
Noviembre 22, 2007 a las 8:31 pm
El mejor consejo matrimonial: ‘no te cases nunca por el interés, cásate por el capital’ xDDD
Noviembre 22, 2007 a las 11:59 pm
#erMoya, la abuela de Patito había opído en no sé qué programa de televisión que algunos bebedores, para que el aliento no les oliera a alcohol, comían algo de tocino.
Y claro, tal como lo pensó, lo dijo. Ni te imaginas las risas del resto de los presentes.
El de la idea del coche del novio detrás del de la novia fue mi esposo. Y es cierto que no tiene mucha experiencia en bodas: con una ya le vale, porque además parece que no se acuerda.
Noviembre 23, 2007 a las 9:28 am
Muchas gracias por la felicitación Patito.La verdad es que estoy muy feliz.
Yo ya he dicho que gracias a Dios normalmente uno se casa una vez nada más,porque vaya tela con los preparativos….
Noviembre 26, 2007 a las 2:28 am
#Schwan: La abuela tenía que ser xD ¿Seguro que lo escuchó en la tele y no en algún libro mágico de esos que suelen tener las abuelas? (Sí, digo mágico porque las recetas de las abuelas nadie sabe porqué pero siempre funcionan…)
Y sobre lo del coche mejor me abstengo de comentar…