Lo bueno de estudiar telecomunicaciones es que el argot propio de la carrera te permite decirle a la gente cosas que de otra forma no podrías. Este extracto es de las últimas prácticas de Transmisión de Datos:
- Verás, lo que pasa es que tú tienes la muestra, en este caso posibles novios. Estableces tu filtro. Pero claro, entre que tu ancho de banda es escaso y tenemos que eliminar de la muestra a los hombres que no se interesan por tí… Nos quedamos en nada. Igual tendrías que establecer un filtro de mayor banda pasante y ampliar tu rango de frecuencias.
- Espera, espera, ¿me estás llamando estrecha? ¿dices que no ligo porque soy una estrecha?
- Bueno… visto así…
Mi compañero de prácticas acababa de llamarme estrecha. Yo no me consideraba una estrecha. Pero los acontecimientos recientes me han hecho plantearme que igual tiene razón.
Hace varias semanas tuve algo así como una cita. Pasé el día con un muchacho sensible, atento, agradable y considerado. Parecía que iba a superar las exigencias de mi imposible filtro… hasta que llegó la hora de almorzar. Él pidió como tres veces más comida que yo. Entonces a mi me salió la maldita vena educada y pregunté:
- ¿Pagamos a medias?
- VALE
¿¿¿Qué??? ¿Cómo que vale? Se supone que era un acto de cortesía. La respuesta acertada era: no te preocupes, ya pago yo. Incluso aceptaba un “ya me lo darás cuando puedas”. Pero… ¿pagar a medias?
Nos comimos el almuerzo en algo así como un paraje romántico. En un parquecito bajo un arbol. A mi no me pareció en absoluto romántico. Yo sólo era capaz de pensar: “Te he pagado medio almuerzo, vaya un aspirante a novio estás hecho”. “Para pagar a medias ya tengo colegas, no necesito un novio” “¿Cómo osas dejarte los Mc Nuggles?”. “Si no puedes permitirte llevarme a almorzar invítame a un café, no seas gorrón”. “Me estoy comiendo la hamburguesa más cara de mi vida”
A posteriori, no puedo dejar de preguntarme ¿dónde quedan los caballeros de antaño? Ya sabéis, esos que pagaban la cuenta, que te dejaban pasar primero, que te hacían andar siempre por el lado de dentro de la acera…
Hace dos días un amigo común me preguntó si yo estaba interesada en salir de nuevo con él. “Sí” contesté. Aunque no puede evitar pensar “esta vez me dejo la cartera en casa”.

En fín, el caso es que he pasado de tener un novio que paga todo a un aspirante que paga a medias. ¡Imaginaos cuando coja confianza! Me compra el regalo de San Valentín… y lo pagamos a medias…
Conclusión: no soy una estrecha, es que a los verdaderos caballeros SE LOS HA LLEVADO LA ÚLTIMA SUBIDA DEL IPC.
















