Capítulo 1: Hanoi

Aterrizamos sobre las 7 de la mañana (en adelante siempre utilizaré la hora local). Hanoi es la capital política de Vietnam. una ciudad pobre en la cual la apertura del régimen comunista al capitalismo empieza a notarse a pasos agigantados, prueba de ello son los almacenes Trang Tien, el no va más del consumismo vietnamita. Los hoteles nuevos son de un estándar bastante alto, como el hotel Nikko por ejemplo.

Nada más llegar, el intérprete nos esperaba con su cartelito muy dispuesto; pero nos sorprendió diciéndonos que todo nuestro plan de visitas quedaba descuadrado porque se celebraban los actos para recordar el 60 aniversario de la independencia del país (1947-2007), con lo cual toda nuestra planificación de ese día y de los siguientes se iba al garete.

Decididos, como buenos viajeros con experiencia en todo tipo de aventuras, a poner al mal tiempo buena cara; decidimos pasar por alto lo de ir a descansar al hotel y darnos un baño y esas cositas tan necesarias (después de casi 24 horas de aviones, coches y buses). Nos dispusimos a ver a pie de calle el movimiento de la capital vietnamita. Primero visitamos el mercado. No me quedó muy claro donde empezaba y donde acababa el mercado de Hanoi, porque toda la ciudad, o al menos todo el barrio antiguo me pareció que podría ser considerado un mercado viviente.

A continuación, y cuando ya flaqueaban las fuerzas del personal, tomamos un rickshaw (para el que no lo sepa se trata del típico vehículo asiático en el que un tipo te pasea en una especie de bicicleta con un asiento anexionado para el turista -en el caso de la India la bicicleta va delante y en Vietnam va detrás-). Y comenzamos nuestra vuelta por el centro de la ciudad (con alguna que otra cabezada de los miembros más débiles de la expedición). Yo me mantuve despierta, y me resultó verdaderamente interesante, porque nos permitió descubrir una ciudad enormemente politizada y en la cual aún resonaban las proclamas llamando a la revolución comunista a través de una serie de altavoces estratégicamente distribuidos (como el que fotografié y que he incluido a continuación). Asimismo, estaba atestada de pancartas recordando la celebración del 60 aniversario, así como de banderas.

VietnamyCamboya021.jpg picture by Agnetem

El tráfico de la ciudad es caótico sin posible discusión, pero ya estoy acostumbrada y me afecta realmente poco, a no ser que la accidentada sea yo o alguien a quien quiera mucho :P . Miles o quizá millones de motos circulan anárquicamente. Debido a éste caos, la máxima velocidad permitida era 30 km/hora.

Las chicas van totalmente tapadas, salvo una pequeña rendija para los ojos. Las camisas de allí cuentan con un cuello que puede cubrir toda la cara por debajo de la nariz y unas mangas que cubren casi totalmente las manos. Aunque no es por cuestiones religiosas como ocurre en los países islámicos. En Vietnam, no está bien visto tener la piel oscura, sobre todo en las mujeres. Si eres morena, significa que tu estátus es de campesina y por tanto, se supone que una persona vulgar y sin educación (la vulgaridad es algo que rechazan todas las culturas, de una u otra forma, según he podido comprobar).

Esa cantidad tan enorme de motocicletas crea una cortina de CO2 que, unida a una humedad relativa de un 89% hacían casi irrespirable el ambiente, a pesar de ser una ciudad con enormes zonas verdes, sobre todo en el centro. Son árboles altos, fuertes e imponentes, que se pueden ver en los patios de las pagodas, en las callejuelas del centro antiguo, o a lo largo de las avenidas de la época colonial.

La ciudad colonial es, cómo no, de una fuerte influencia francesa. Se conserva un “barrio francés” en el que destacan los elegantes edificios de época colonial; la Ópera o la Residencia del Gobernador de Tonkín (destinada hoy a los huéspedes de Estado). Enfrente de ella sigue abriendo sus puertas el hotel Metropole; donde, en 1936, pasaron su luna de miel Charlie Chaplin y Paulette Goddard tras su secretísima boda.

En cuanto a la ciudad antigua, os comentaré que es una multitud enorme de calles o callejones con nombres de oficios y donde aún se comercia la seda, la plata, el papel… O las curiosas marionetas de agua que hacen las delicias de los niños (si no tienes ni idea de lo que son las “marionetas de agua”, mejor sigue leyendo). Pasan también muchas campesinas con los gorros típicos de paja (incomodísimos para mi gusto y que dan un calor asfixiante), y una especie de balanza romana al hombro con dos platos de paja atestados de mercancías. Increíble como ésas mujercitas tan menudas pueden llevar sobre sus hombros semejante peso.

Alguna que otra cara asesina debió encontrar el guía entre los turistas de la expedición, porque, tras el paseo por el centro nos dejó en nuestro hotelito. El agua de la ducha cayó sobre mí como un sueño hecho realidad. Y después sólo recuerdo que me quedé dormida encima de la colcha sin quitar de mi cama.

Apenas pudimos disfrutar de una hora y media de sueño cuando empezamos a acicalarnos. Esa misma noche seríamos testigos del espectáculo de las “marionetas sobre el agua“, elaborado con un gusto y una delicadeza pasmosa. Nos contaron con canciones (en vietnamita, eso sí), la leyenda de la espada. Los manipuladores de las marionetas están metidos en el agua hasta la cintura, aunque en ningún momento los ves. He encontrado éste enlace para que os hagáis una idea de cómo funcionan.

Durante los días siguientes que estuvimos en la ciudad, visitamos el Mausoleo de Ho Chi Minh y su residencia particular. El mausoleo de Ho Chi Minh es un punto de culto al poder y a la personalidad del lider que hay en Hanoi (similar a lo visto en Moscú con Lenin o en Pekín con Mao). Todos éstos regímenes comunistas coinciden en el culto reverencial a la personalidad del líder. Casi todo el que puede en Vietnam va a ver al Tío Ho, que así le llaman, embalsamado, con su larga barba blanca (parece de plástico), aunque todo eso se ve poco porque la cola va empujando. Miles de personas se amontonaban en la cola. Por lo que se ve, se había retrasado la hora de apertura al público. Los dirigentes del partido no encontraron mejor día para rendirle homenaje… La visita se extendió a la casa donde vivió el Tío Ho entre 1954 y 1958: su dormitorio, su comedor y su garaje… todo de una austeridad impresionante. Luego le hicieron un palafito de madera junto al lago, una vivienda algo más cómoda, que tenía cerca el refugio antiaéreo. Allí fue donde vivió hasta su fallecimiento.

Visitamos la Pagoda de un solo pilar. Según cuentan fue construida porque un emperador, de cuyo nombre no puedo acordarme, soñó que la diosa de la Misericordia, le concedía un heredero. Inmediatamente, el emperador se desposó con una campesina que le dio su primer hijo. Como agradecimiento, levantó en un estanque de nenúfares una pagoda de madera con un solo un pilar.

También visitamos el Templo de la Literatura, puesto bajo la advocación de Confucio. En el tercer patio hay un estanque llamado el Pozo de la Claridad Celestial. Alrededor hay estelas situadas sobre tortugas de piedra, ya gastadas por la cantidad de gente que ha acariciado sus cabezas, con la esperanza de obtener algo de su sabiduría. Aunque, como dirían los castizos… «Quod natura non dat, tortuguita non praestat»

En el próximo capítulo… la visita a la bahía de Halong, patrimonio de la Humanidad.

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