Ley de Murphy (parte II)

¿Y que pasó con mi querido MacBook? os preguntaréis. Bien, comencemos por el principio de los tiempos…

Previously on “Ley de Murphy” acabamos concluyendo que el sevicio técnico era el destino inevitable de mi portatil nuevo. Pero no sabíamos que la odisea estaba a punto de comenzar… Aparecí en el Apple Service de la calle Las Flores, se llama Keiprint, para más señas, y me notificaron que ese fallo gritaba hardware. Pero… no se preocupe, que los defectos en hardware los cubre por completo la garantía de Apple. Pues abandoné felizmente la tienda.

Una semana más tarde llamé a la tienda para preguntar qué era lo que estaba pasando. “Es que el técnico estaba griposo”. Tras eso conseguí hablar con el dichoso técnico (creo que al cabo de tres llamadas o así) “Si, eso es la placa base que está chunga, te hemos pedido las piezas, el viernes te lo tengo” Guaooooo, esperemos otra semana! A la semana siguiente… “no, aún no están las piezas…” te lo creíste… (Obvio la historia de todo ese mismo més porque solo consiste en cientos de llamadas al servicio técnico y largas) por fín y tras un mes de esperan me notifican que mi maquinita está bien, que me pase a recogerla. No tardé ni diez segundos en personificarme en la tienda.

Plofff. La Ley de Murphy en toda su gloria y esplendor interviene de nuevo. Tres personas en mi facultad me noticicaron que era un fallo de hardware. Pues… resulta que ellos lo han solucionado y que era el software. Y que como eso no lo cubre la garantía ¡a pagar! 30 EURAZOS más iva del 16%. Se me pone la gracia en 35 EUROS!!! Los tios, han desacreditado a cuatro universitarios, tres de ellos informáticos. No solo eso, sino que además TODAS las veces que les llamé por telefono juraron que era la placa base y que no habían acabado por no tener las piezas. ¡Menudo timazo de servicio técnico de Apple! Les gusta el dinero más que a un tonto un lapiz y van a exprimirte a la más mínima. Tuve que creerme sus patéticas historias sobre porqué me cobraban y acabé pagando. No sin antes perder un poco la compostura y mentar a sus más cercanos familiares y a sus progenitores.

Afortunadamente, seguimos sin perder la fe en la Ley de Wheaton que siempre tiende a encontrar un equilibrio en el universo. Más adelante debe ocurrir algo positivo, concrétamente muy positivo. No cesaré de consultar notas de exámenes.

Moraleja: NO COMPREIS APPLE NI QUE OS LO DEN REGALADO, a no ser, claro está, que queráis que prácticamente os ocurra un milagro en virtud de la ley de Wheaton…